En las más viejas crónicas se cuenta que cuando los habitantes de la aldea situada en lo que hoy sería Madrid temieron la llegada de los árabes, escondieron la Virgen en una primitiva muralla, junto con unas velas que la alumbraran.
Cuando tres siglos después Alfonso VI pasa por Madrid de camino a Toledo para expulsar a los árabes, los madrileños le suplican que haga todo lo posible por encontrar a su Virgen, pero éste no puede en ese momento detenerse para buscarla y les promete buscarla a su regreso de Toledo. Para intentar compensarles les deja la pintura de Nuestra señora de la Flor de Lis, hoy en día en la cripta de la Catedral de la Almudena.
Cuentan que cuando posteriormente, Alfonso VI regresa a Madrid ( año 1085) y sube por la Cuesta de la Vega se cae un trozo de la muralla árabe descubriendo la imagen de la Virgen que los cristianos habrían ocultado al iniciarse la invasión árabe. Según la leyenda, la virgen de madera era de color oscuro debido a las velas con las que fue escondida. Lo cierto es que el tipo de madera con la que se la fabrico adquiere un color oscuro con el paso del tiempo.
Al aparecer la Virgen en la Almudena árabe, da lugar al nacimiento de la patrona de Madrid, La Virgen de La Almudena.
A finales de la edad media la virgen original se quema en un incendio y se sustituye por otra. Esta imagen de la virgen estuvo en la desaparecida iglesia de Santa María y posteriormente en la Catedrál de San Isidro.
Cuando se inauguró la Catedrál de la Almudena la imagen fue restaurada y se descubrio en la cabeza una especie de saquito que contenía ceniza y polvo de oro. Se cree que estos restos pertenecían a la virgen original.Hoy en día la Virgen de la Almudena se encuentra dentro de la Catedral de Madrid.
La imagen que se encuentra en el exterior, en la muralla, es simbólica no teniendo en si misma valor histórico, si bien nos recuerda a todos el lugar en el que en teoría fue escondida hace ya tantos siglos.

Virgen de la Almudena en la Cuesta de la Vega
En el año 860 el EMIR MOHAMED I funda Madrid. La finalidad de esta ciudad, como alguna otra de la zona, no era otra que la defensa de la ciudad árabe de Toledo ante los ataques de los reinos cristianos del Norte. Otro de los objetivos para los que se usaba nuestra ciudad era servir de aprovisionamiento de los ejercitos árabes que partiendo de Córdoba atacaban la zona oriental del reino leonés.

Muralla árabe de Madrid junto a la Catedral de la Almudena


Restos de muralla árabe junto al viaducto
