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10 Julio
2009
escrito por Madrid Historica
Iglesia de Santiago en la Plaza de las Comendadoras.

Iglesia de Santiago en la Plaza de las Comendadoras.

Este templo fue fundado por Felipe IV en 1650 y en el celebraban su s capítulos los caballeros de la Orden de Santiago. Por ello numerosos estandartes nos recuerdan las hazañas donde participaron los caballeros de la orden.

La figura del apóstol remata la espléndida fachada. Un cuadro de Lucas Jordán nos recuerda al apóstol, que fue símbolo de la Edad Media española.

Las dependencias del convento, que anteriormente no eran más que un conjunto de casas alrededor de la iglesia fueron reorganizadas por Francisco Sabatini en 1773,continuándo esa organización hasta la actualidad.

A la cercana calle del acuerdo se le dio este nombre en referencia al niño Jesús que se venera en esta Iglesia. La historia o leyenda que se le da a este niño Jesus, llamada el “niño montañes” es muy curiosa:

En el S. XVII vivía en Burgos una piadosa doncella llamada Doña Agueda de Pereira,la cual daba hospedaje a los peregrinos. Undía llego un peregrino que le inspiró suma confianza y ella le contó su deseo de ingresar en algún monasterio religioso. El peregrino le habló del convento de las Comendadoras que se fundaba en Madrid y que él creía que era allí donde Dios quería que ingresase.

Doña Agueda cuidaba en una ermita de su aldea de una devota Imagen de la Virgen y el Niño. El día que decidio seguir las palabras del peregrino y marcharse a Madrid fue a despedirse de la Imagen, y en ese momento sintio como la imagen del Niño Jesús le tendía los brazos para que le llevase con ella.

Después de un largo y duro viaje llegó a Madrid llevando la Sagrada Imagen del Niño, donde fue recibida calurosamente. Después de arrodillarse Doña Agueda para recibir la bendición se levantó y vio el cuadro que representaba al Apostól Santiago y exclamó Muy emocionada “¡ YA ME ACUERDO! Este es el peregrino que me mandó venir.”

Doña Agueda entregó la imagen del Niño a la Comendadora y encargó que todos los años el primer día de enero se le hiciese una fiesta, para lo cual entrego todos sus bienes.
       
       Se arrodilló la piadosa doncella para recibir su bendición, y al ponerse en pie y ver el cuadro de la sala de la portería que representa al Apóstol Santiago en traje de peregrino, exclamó con hondísima emoción: «¡Ya me acuerdo!. Este es el peregrino que me mandó venir».

       Puso la Imagen del Niño en manos de la Comendadora, diciéndole que todos los años el día primero de enero, se le hiciese gran fiesta, para cuyo fin entregaba todos sus bienes.