Archive for Julio, 2009

Iglesia de Santiago en la Plaza de las Comendadoras.
Este templo fue fundado por Felipe IV en 1650 y en el celebraban su s capítulos los caballeros de la Orden de Santiago. Por ello numerosos estandartes nos recuerdan las hazañas donde participaron los caballeros de la orden.
La figura del apóstol remata la espléndida fachada. Un cuadro de Lucas Jordán nos recuerda al apóstol, que fue símbolo de la Edad Media española.
Las dependencias del convento, que anteriormente no eran más que un conjunto de casas alrededor de la iglesia fueron reorganizadas por Francisco Sabatini en 1773,continuándo esa organización hasta la actualidad.
A la cercana calle del acuerdo se le dio este nombre en referencia al niño Jesús que se venera en esta Iglesia. La historia o leyenda que se le da a este niño Jesus, llamada el “niño montañes” es muy curiosa:
En el S. XVII vivía en Burgos una piadosa doncella llamada Doña Agueda de Pereira,la cual daba hospedaje a los peregrinos. Undía llego un peregrino que le inspiró suma confianza y ella le contó su deseo de ingresar en algún monasterio religioso. El peregrino le habló del convento de las Comendadoras que se fundaba en Madrid y que él creía que era allí donde Dios quería que ingresase.
Doña Agueda cuidaba en una ermita de su aldea de una devota Imagen de la Virgen y el Niño. El día que decidio seguir las palabras del peregrino y marcharse a Madrid fue a despedirse de la Imagen, y en ese momento sintio como la imagen del Niño Jesús le tendía los brazos para que le llevase con ella.
Después de un largo y duro viaje llegó a Madrid llevando la Sagrada Imagen del Niño, donde fue recibida calurosamente. Después de arrodillarse Doña Agueda para recibir la bendición se levantó y vio el cuadro que representaba al Apostól Santiago y exclamó Muy emocionada “¡ YA ME ACUERDO! Este es el peregrino que me mandó venir.”
Doña Agueda entregó la imagen del Niño a la Comendadora y encargó que todos los años el primer día de enero se le hiciese una fiesta, para lo cual entrego todos sus bienes.
Se arrodilló la piadosa doncella para recibir su bendición, y al ponerse en pie y ver el cuadro de la sala de la portería que representa al Apóstol Santiago en traje de peregrino, exclamó con hondísima emoción: «¡Ya me acuerdo!. Este es el peregrino que me mandó venir».
Puso la Imagen del Niño en manos de la Comendadora, diciéndole que todos los años el día primero de enero, se le hiciese gran fiesta, para cuyo fin entregaba todos sus bienes.

Busto conmemorativo de Cervantes, en el lugar donde anteriormente estuvo su casa.
En Madrid habitó Cervantes varias casas, pero quiso el destino que fuese a vivir y morir en la misma calle que lo haría Lope de Vega, cuya casa, hoy convertida en museo, está unos metros más abajo.
Cuando Cervantes murió esta calle se llamaba calle del león. En 1833 el propietario del inmueble, Luis Franco,quiso derribar la casa que estaba en ruinas para edificar otra más moderna.
Ramón de Mesonero Romanos escribió en el único periódico literario de aquel momento un artículo en memoria del escritor, contando el hecho del derribo.Ver articulo.
Al leer el rey Fernando VII el artículo pretendió paralizar las obras y comprar el inmueble ,pero el propietario se nego y el derribo, para desgracia de todos, tuvo lugar.
Una vez finalizada la construcción se puso en la fachada un relieve con el busto de Cervantes y una inscripción rememorando su estancia y muerte en aquel lugar. Al mismo tiempo Así mismo se cambió el nombre de la calle de Francos por el nombre de calle de Cervantes.
En esta misma calle se encuentra el Convento de las Trinitarias, lugar donde fue enterrado Cervantes.
En la calle de Cervantes se encuentra la que fue la casa de Lope de Vega durante los últimos 25 años de su vida. La vivienda data de 1578 y ha sido restaurada recientemente y abierta al público, conservando el estilo del siglo de oro.
Se reproduce en la misma el tipo de casa de aquellas personas bien acomodadas como era el caso de Lope de Vega, y ello a pesar de la inscripción que aún se puede ver en su puerta ” Parva Propia, magna: magna aliena,parva” ( más vale cosa pequeña propia que grande ajena).
En la vivienda museo se conservan objetos personales de Lope de Vega, donados, entre otras instituciones, por el Convento de las Trinitarias, lugar donde profesó la hija del escritor y desde donde se despidio de su padre por última vez al detenerse ante el Convento el cortejo fúnebre con los restos mortales del escritor.
La casa museo se encuentra cerca de Paseo del Prado, en la calle Cervantes, en el barrio de las letras. Este barrio era muy conocido por ser el lugar de encuentro de literatos e intelectuales.
En esta misma calle había vivido y fallecido Cervantes, al cual la fortuna no le sonrio en vida.
Este convento se fundó a principios del S. XVII junto con la Iglesia de las Trinitarias, si bien las obras no se finalizaron hasta 1668.
Profesó en este Convento Marcela, hija de Lope de Vega. Cuando el famoso escritor fallece en la cercana calle de Cervantes y es enterrado en la Iglesia de San Sebastián, el cortejo fúnebre se detiene delante de una de las ventanas del Convento, en la cual se encuentra Marcela, y ésta emocionada da el último adiós a su padre.
El pintor Suarez Llanos reflejo esta escena en su cuadro conocido popularmente como ” el entierro de Lope de Vega”. Como se puede apreciar, el cuadro capta el momento tan solemne e intenso que se estaba viviendo.
En un lugar de este Convento recibió humilde sepultura Cervantes en 1616, si bien hoy en día se discute el lugar exacto donde está enterrado.No hay ninguna lápida que nos indique su paradero, no importa, estará siempre presente en la literatura universal. En la fachada del Convento hay una placa conmemorativa de Cervantes.

Convento de las Trinitarias en la calle Lope de Vega
Casualidades del destino, otro de los grandes escritores, Shakespeare, falleció apenas una semana antes en Inglaterra.
Una de las hijas de Cervantes se recluyó en régimen de clausura en este Convento.

Iglesia de las Trinitarias, Calle Lope de Vega
Se funda esta Iglesia con su convento a inicios del S. XVII aunque por diversas visicitudes no se finalizan las obras hasta 1668. Se trata de una construcción barroca y austera tanto exteriormente como interiormente. La Iglesia queda limitada por los diversos edificios del convento.
En la portada destaca su pórtico arquitrabado.
La historia de esta Iglesia está ligada a la del Convento de las Trinitarias.Ver Convento de las Trinitarias.